TerraPower: el reactor nuclear de Bill Gates acaba de recibir luz verde para construirse

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El 4 de marzo de 2026, la Comisión Reguladora Nuclear de EE. UU. (NRC) emitió el primer permiso de construcción para un reactor nuclear comercial avanzado en casi una década. El beneficiario: TerraPower, la empresa fundada por Bill Gates. No es solo un titular llamativo —es la señal más clara hasta ahora de que la energía nuclear de nueva generación ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en infraestructura real, justo cuando la demanda energética de la IA está disparándose.

Para el ecosistema tech, esto no es una noticia de energía lejana. Es una pieza clave del rompecabezas que tiene en jaque a Microsoft, Google y Amazon: ¿cómo alimentar millones de GPUs con energía limpia, confiable y suficiente?

¿Qué es el reactor Natrium y qué lo hace distinto?

El reactor aprobado es el Natrium, un diseño de cuarta generación enfriado con sodio (sodium-cooled fast reactor) desarrollado por TerraPower en asociación con GE-Hitachi. Su característica diferenciadora no es solo la seguridad intrínseca del diseño —los reactores de sodio tienen décadas de historial operativo en Francia, Japón y Rusia—, sino su sistema de almacenamiento de energía en sales fundidas.

Ese almacenamiento lo convierte en algo que ninguna central nuclear convencional puede ofrecer: flexibilidad de despacho. El Natrium puede acumular energía cuando la demanda es baja y liberarla en picos, complementando fuentes renovables intermitentes como la solar y eólica. En términos de gestión de red eléctrica, eso es enorme.

  • Capacidad: 345 MW eléctricos, con posibilidad de elevar a 500 MW durante picos vía el sistema de almacenamiento.
  • Ubicación: Kemmerer, Wyoming —junto a una planta de carbón en retiro.
  • Operación proyectada: 2030.
  • Inversión: respaldado por el Departamento de Energía bajo el programa Advanced Reactor Demonstration (ARD), con financiamiento parcial federal.

Un proceso regulatorio que rompió récords

El hito regulatorio es igual de importante que el tecnológico. TerraPower presentó la solicitud de permiso de construcción ante la NRC en marzo de 2024 —la primera de un reactor comercial avanzado en más de 40 años. El plazo estimado de revisión era 27 meses. Lo completaron en 12.

La evaluación de seguridad se cerró en diciembre de 2025, ocho meses antes de lo previsto. El permiso formal llegó el 4 de marzo de 2026. Fue además el primer proceso de licenciamiento completamente basado en riesgo e información (risk-informed, performance-based) bajo 10 CFR Part 50 —un estándar más moderno que el que históricamente paralizó la industria nuclear estadounidense durante décadas.

Ho Nieh, presidente de la NRC, destacó que la aprobación refleja el compromiso de la agencia con «decisiones oportunas y predecibles fundamentadas en una revisión de seguridad rigurosa e independiente». Chris Levesque, CEO de TerraPower, fue más directo: «Hoy es un día histórico para la industria nuclear de EE. UU. Esta es la primera planta nuclear avanzada a escala comercial en recibir este permiso».

La conexión con la IA: por qué los data centers miran esto de cerca

La explosión de la demanda energética impulsada por centros de datos de inteligencia artificial tiene a las Big Tech en modo pánico energético. Microsoft firmó contratos para reabrir Three Mile Island. Google apostó por small modular reactors (SMRs) con Kairos Power. Amazon suscribió acuerdos con Dominion Energy en Virginia.

El patrón es claro: las empresas que entrenan modelos de lenguaje masivos necesitan energía en cantidades industriales, libre de carbono y disponible 24/7. Las renovables no alcanzan por sí solas —el viento no siempre sopla, el sol no siempre brilla, y los data centers no pueden apagarse.

El reactor Natrium, con su capacidad de modulación a través del almacenamiento en sales fundidas, está diseñado precisamente para ese perfil de demanda. El sitio en Kemmerer no es casualidad: Wyoming tiene terreno barato, baja densidad poblacional, proximidad a líneas de transmisión existentes, y una comunidad que necesita reemplazar los empleos perdidos por el cierre de plantas de carbón.

Adam Stein del Breakthrough Institute señaló que completar una revisión tan compleja muy por delante del calendario «refleja mejoras en la eficiencia del proceso de la NRC», y advirtió que procesos de licenciamiento predecibles son esenciales si EE. UU. quiere expandir capacidad nuclear al ritmo que exigen los objetivos nacionales de energía.

Por qué importa

Este permiso no resuelve el problema energético de la IA —eso tomará décadas. Pero sí envía una señal que el sector esperaba desde hace mucho: el sistema regulatorio puede adaptarse a la velocidad de la innovación. Si la NRC puede licenciar un reactor de cuarta generación en 12 meses en lugar de 27, el cuello de botella se desplaza de lo regulatorio a lo constructivo y financiero.

Para Chile y Latinoamérica, el caso es relevante como referente de política pública. El debate nuclear en la región es aún tabú en muchos países, pero la presión energética que viene de la expansión de la IA y el crecimiento de la demanda eléctrica va a reabrir esa conversación más pronto de lo que muchos piensan. Ver cómo EE. UU. modernizó su proceso regulatorio —y cómo una startup fundada por un billonario pasó de idea a permiso en menos de dos años— es una hoja de ruta que otros países van a estudiar con atención.

Y para el ecosistema tech global, el mensaje es más simple todavía: la guerra de la IA también se gana (o se pierde) en la red eléctrica. Quien controle la energía limpia y confiable del futuro, controla el ritmo de entrenamiento de los modelos del futuro. TerraPower acaba de dar un paso enorme en esa dirección.


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