El océano cubre más del 70% de la Tierra, mueve billones de dólares en comercio global cada año, y aún así es el último gran entorno físico no gobernado por software. Eso es exactamente lo que quiere cambiar Mirai Robotics, la startup italiana de Puglia que acaba de cerrar una ronda pre-seed de $4,2 millones para construir embarcaciones autónomas impulsadas por inteligencia artificial. La ronda fue liderada por Primo Ventures, Techshop y 40Jemz Ventures, con la participación de inversores ángel italianos e internacionales.
La noticia se conoció el 9 de marzo de 2026 y posiciona a Mirai Robotics como uno de los proyectos de deep tech más prometedores del ecosistema europeo este año. El objetivo es claro: llevar la autonomía completa —de muelle a muelle, sin tripulación— a los océanos comerciales, industriales y de defensa.
¿Qué están construyendo exactamente?
El núcleo del trabajo de Mirai es un stack de Physical AI: una plataforma de software que convierte cualquier embarcación en un vehículo de superficie autónomo capaz de completar misiones enteras sin intervención humana. La empresa llama a esto dock-to-dock autonomy, y combina cuatro capas tecnológicas clave:
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→ Inscríbete hoy 🚀- Navegación autónoma: Operación en condiciones adversas, con sistemas avanzados de percepción y capas de seguridad integradas para evitar colisiones.
- ISR marítimo: Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento persistente en zonas en disputa o de alto riesgo, operando como unidades independientes o en flotas coordinadas.
- Plataforma de misión: Un sistema propietario de inteligencia y gestión que proporciona domain awareness continuo: monitoreo del entorno marítimo, coordinación de activos robóticos y control operacional en condiciones complejas.
- Módulos integrables: Sus sistemas de autonomía pueden instalarse en embarcaciones de terceros, lo que permite a astilleros, operadores industriales e instituciones públicas adoptar la tecnología sin retirar sus flotas actuales.
Mirai ya tiene dos vehículos autónomos operativos desarrollados para misiones ISR y patrullaje marítimo. No son prototipos de laboratorio: están diseñados para operar en entornos reales, en condiciones extremas, de forma continuada.
El equipo fundador: credenciales para un sector difícil
El CEO, Luciano Belviso, no llega a los océanos desde el mundo del software. Fundó Blackshape Aircraft en Puglia en 2009, un fabricante de aviones de fibra de carbono para uso recreativo y militar que fue adquirido por el grupo industrial Angel Holding. Tiene titulaciones en ingeniería aeroespacial, mecánica y derecho espacial de la Politécnica de Turín, EPFL de Lausana y la Universidad de París XI.
Los co-fundadores Luca Mascaro y Davide Dattoli aportan experiencia específica en robótica e inteligencia artificial. Es un equipo fundador con piel de ingeniería y capacidad real de ejecutar en uno de los segmentos más exigentes del hardware profundo.
“El mar es una de las últimas grandes infraestructuras físicas no gobernadas por software”, explicó Belviso en el anuncio. “La autonomía es la clave para hacer los océanos seguros y utilizables, pero debe implementarse mediante sistemas capaces de operar de forma continua y segura en entornos extremos.”
Dual-use: el multiplicador de mercado
La propuesta de valor de Mirai tiene una característica estratégica importante: es dual-use por diseño. Sus embarcaciones y plataformas sirven tanto para aplicaciones comerciales (reducción de costos operacionales en logística marítima, inspecciones offshore, monitoreo ambiental) como para defensa e instituciones (patrullaje persistente en zonas de riesgo, vigilancia de infraestructura crítica submarina, operaciones en áreas de conflicto).
Esto amplifica significativamente el mercado potencial. La economía azul —el conjunto de actividades económicas relacionadas con los océanos— mueve más de $1,5 billones al año solo en Europa, y la presión por reducir costos operacionales en la marina mercante, la energía offshore y la defensa marítima es estructural. En Europa en particular, la seguridad de infraestructura marítima crítica (cables submarinos, plataformas energéticas, fronteras marítimas) se ha convertido en prioridad política tras una serie de incidentes en el Mar Báltico y el Mediterráneo.
Los fondos recaudados se destinarán a tres frentes: acelerar el desarrollo del stack de autonomía, escalar el equipo de ingeniería y avanzar en pilotos con socios del sector naval, defensa y energía offshore.
¿Por qué importa?
El patrón que sigue Mirai Robotics es reconocible: tomar la combinación de autonomía + IA + hardware especializado que ha funcionado en el aire (drones) y en tierra (robots logísticos, vehículos autónomos) y aplicarla a los océanos, un dominio que ha quedado rezagado por la complejidad extrema del entorno marítimo. La diferencia ahora es que los sensores, el procesamiento edge y los modelos de navegación autónoma han madurado lo suficiente como para hacer viable lo que antes era ciencia ficción operacional.
El hecho de que Primo Ventures —uno de los VC más activos de Italia con €438M bajo gestión— haya liderado la ronda es una señal de convicción real. Y el modelo dual-use no es solo una ventaja de mercado: en el contexto geopolítico actual, los gobiernos europeos están activamente buscando tecnología de defensa marítima de fabricación local. Mirai llega en el momento justo.
Si les interesa la intersección entre robótica autónoma y hardware de defensa, conviene seguir de cerca este proyecto. En el espacio de Physical AI marítima, quedan muy pocas startups tan bien posicionadas —y financiadas— en Europa.
Esta es la misma lógica que ha impulsado la alianza entre Qualcomm y Neura Robotics en robótica terrestre: la industria está apostando fuerte por la autonomía física en todos los dominios. Y así como Agility Robotics redefinió la logística de almacenes con el modelo Robot-as-a-Service, Mirai apunta a hacer lo mismo con los océanos.

