OpenClaw en China: 7.000 instalaciones y un negocio de $34

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Feng Qingyang, programador de 27 años en Beijing, publicó en enero un anuncio en Xianyu —el Mercado Libre de China— ofreciendo instalación de OpenClaw a 248 RMB, unos 34 dólares. “Sin necesidad de código ni términos complejos. Completamente remoto. Disponible en 30 minutos.” Para febrero ya no cabía en su casa: tenía más de 100 empleados y 7.000 órdenes completadas. En marzo, renunció a su trabajo de tiempo completo.

Esta es la historia de cómo una herramienta de IA open-source se convirtió en el negocio de servicios tecnológicos más inesperado de 2026 en China —y qué dice eso sobre lo que pasa cuando los agentes de IA llegan al gran público antes de que la infraestructura de soporte esté lista.

¿Por qué le llaman “langosta” en China?

Los usuarios chinos bautizaron a OpenClaw como “langosta” —referencia directa a su logo. La pregunta “¿ya criaste una langosta?” se convirtió en saludo habitual entre programadores de Shenzhen a Beijing. Pero el fenómeno rápidamente salió de los círculos técnicos.

Xie Manrui, desarrollador de Shenzhen que construyó herramientas sobre el ecosistema OpenClaw, asistió a tres eventos distintos de OpenClaw en un solo fin de semana de marzo, cada uno con más de 500 asistentes. El evento del 7 de marzo reunió más de 1.000 personas en un espacio tan lleno que muchos asistentes no encontraron ni silla. “He conocido a muchos médicos y abogados sin background técnico, pero todos dedicados a aprender cosas nuevas”, dice.

El empresario y youtuber de tecnología Fu Sheng hizo un livestream mostrando OpenClaw que acumuló 20.000 vistas. Y la chispa definitiva llegó cuando los padres comenzaron a pedirles ayuda a sus hijos programadores. “No fue hasta que mi padre de 77 años me pidió que le instalara una ‘langosta’ que entendí que esto era verdaderamente viral”, cuenta Henry Li, ingeniero en Beijing.

Ya habíamos reportado sobre las colas masivas para instalar OpenClaw en China, pero lo que vino después revela otro fenómeno: el ecosistema económico que creció a su alrededor.

El problema que creó el mercado: instalar OpenClaw no es trivial

El atractivo de OpenClaw es innegable: puede tomar el control de un dispositivo y completar tareas autónomamente —buscar información, gestionar archivos, ejecutar código, interactuar con aplicaciones. Pero instalarlo correctamente requiere abrir terminales, introducir comandos, navegar plataformas de desarrollo, y configurar correctamente los permisos para que el agente no quede expuesto a actores maliciosos. Para la mayoría de usuarios, eso es una barrera insalvable.

Ahí es donde entró el mercado espontáneo. En Taobao y JD (los principales e-commerce chinos), una búsqueda de “OpenClaw” devuelve hoy cientos de listados: guías de instalación y soporte técnico entre 100 y 700 RMB (15-100 dólares). Los paquetes premium incluyen visita presencial. Las instalaciones básicas remotas, como las de Feng, rondan los 34 dólares.

Feng estructuró su oferta en tres niveles: instalación básica, paquete personalizado (donde el usuario puede hacer solicitudes específicas, como configurar su app de chat preferida), y tutorías continuas para quienes quieren aprender a usarlo. Su operación pasó de anuncio amateur a empresa en semanas.

Los gigantes tech chinos y los gobiernos locales se sumaron

Las grandes plataformas no pudieron ignorar el fenómeno. Tencent organizó eventos públicos de instalación gratuita de OpenClaw en Shenzhen que generaron largas colas, incluyendo usuarios adultos mayores y niños. Tencent Cloud cruzó los 100.000 usuarios activos de OpenClaw en sus servidores Lighthouse. MiniMax y Moonshot AI comenzaron a ofrecer versiones cloud de OpenClaw integradas en sus apps para atraer usuarios.

Los gobiernos locales también entraron: el distrito de Longgang en Shenzhen lanzó políticas de apoyo a emprendimientos basados en OpenClaw, incluyendo créditos de cómputo gratuitos y premios en efectivo. Según Business Insider, ciudades como Wuxi ofrecen hasta 720.000 dólares en subsidios, espacio de oficina gratuito por hasta tres años, y subsidios de vivienda para “contribuidores destacados a la comunidad open-source de OpenClaw que inicien un negocio en el distrito”.

El negocio del hardware preconfigurado

Otros emprendedores encontraron un ángulo distinto. Li Gong, vendedor de Macs reacondicionados en Shenzhen, fue de los primeros en ofrecer Mac minis y MacBooks con OpenClaw preinstalado y configurado. El razonamiento: como OpenClaw opera con acceso profundo al disco y puede correr en segundo plano de forma continua, muchos usuarios prefieren instalarlo en un dispositivo separado al que usan a diario —reduciendo el riesgo de que un agente malicioso tenga acceso inmediato a toda su información personal.

Li dice que en las últimas dos semanas previas al reporte de MIT Technology Review, sus órdenes aumentaron ocho veces. El mercado de Mac usados en China encontró, accidentalmente, un nuevo caso de uso.

Las advertencias que nadie quiere escuchar

No todo es euforia. El 10 de marzo, el regulador de ciberseguridad chino CNCERT emitió una advertencia formal sobre los riesgos de privacidad y seguridad de OpenClaw: instalado sin aislamiento correcto en el dispositivo cotidiano, el agente tiene acceso profundo al disco y puede quedar expuesto a actores maliciosos, facilitando filtraciones de datos o ataques.

Jiang Yunhui, ingeniero en Ningbo, lo dice sin rodeos: “El hype en las ciudades de primer nivel puede estar exagerado. El agente sigue siendo una prueba de concepto, y dudo que sea de utilidad transformadora para el usuario promedio ahora.” El problema no es la herramienta —es que la curva de aprendizaje para usarla de forma segura es exactamente la misma que la hace difícil de instalar para los mismos usuarios que más la quieren.

Por qué importa

Lo que está pasando en China con OpenClaw es un experimento natural a gran escala sobre qué ocurre cuando una herramienta de IA genuinamente poderosa llega al público masivo antes de que la infraestructura de soporte esté lista. El resultado no es caos —es mercado. En semanas surgió un ecosistema informal de instaladores, tutores, vendedores de hardware preconfigurado, meetups autoorganizados y ahora subsidios gubernamentales.

Feng, el programador que se convirtió en empresario en menos de dos meses, lo resume bien: “Las oportunidades son fugaces. Como programadores, somos los primeros en sentir que el viento cambia.” Para quienes siguen el desarrollo de los agentes personales de IA, China está mostrando en tiempo real cómo se ve la adopción masiva cuando llega antes de que la experiencia de usuario esté pulida: no es fácil, pero es imparable.


Fuentes

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