La semana pasada, el Financial Times reveló que KKR está explorando la venta de CoolIT Systems por más de $3.000 millones. El dato que llama la atención: los compraron en 2023 por $270 millones. Un retorno de 10x en tres años que, en sí mismo, es una tesis de inversión sobre dónde está el valor real en la carrera por la IA.
No en los modelos. No en los chips más potentes. En enfriarlos.
¿Qué es CoolIT y por qué nadie hablaba de ellos?
CoolIT Systems es una empresa canadiense fundada en 2001 por dos entusiastas del gaming. En sus primeros años fabricaba sistemas de refrigeración líquida para PCs de alto rendimiento, actuando como OEM para marcas como Corsair. En 2009 patentaron su tecnología SplitFlow, una placa fría capaz de disipar calor con una eficiencia que los ventiladores convencionales no podían igualar.
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→ Inscríbete hoy 🚀Era un nicho pequeño. Pero les dio algo invaluable: dos décadas de datos sobre la física del enfriamiento líquido, patentes propias y relaciones con los mayores fabricantes de hardware del mundo. En startup terms: encontraron su early adopter perfecto antes de que existiera el mercado masivo para sus capacidades.
El pivote llegó alrededor de 2012, cuando el equipo identificó que los centros de datos empezaban a tener un problema serio: a medida que los servidores se densificaban, el aire dejaba de ser suficiente. CoolIT trasladó su tecnología al segmento de computación de alto rendimiento (HPC). En 2015 firmó con HPE para sus supercomputadores Cray. En 2017 integró sus soluciones en los servidores Dell PowerEdge. Cuando llegó la explosión de la IA generativa, estaban exactamente donde tenían que estar.
El problema de calor que los benchmarks no miden
Un chip NVIDIA H100 puede generar más de 700 watts de calor. Un clúster de entrenamiento puede tener miles de esos chips en paralelo. Eso no es un problema de software: es un problema de física que hay que resolver antes de encender el primer servidor.
La refrigeración líquida directa (DLC) resuelve esto con mucha más eficiencia que el aire. Las placas OMNI Split-Flow de CoolIT, presentadas en el NVIDIA GTC 2025, capturan hasta el 100% del calor generado por CPUs, GPUs, memoria y fuentes de alimentación, con un rendimiento un 30% superior a generaciones anteriores. Son parte de la lista de vendedores recomendados de NVIDIA para servidores Blackwell, lo que equivale a un sello de validación ante cualquier hyperscaler que esté construyendo infraestructura hoy.
Sus CDUs (unidades de distribución de refrigerante) actuales manejan hasta 2.000 kW de capacidad —suficiente para enfriar instalaciones enteras de computación de ultra alta densidad. No es accesorio; es la precondición para que cualquier clúster de IA funcione de forma sostenida.
Este contexto ayuda a entender por qué el costo ambiental de escalar la IA se ha vuelto un tema tan urgente: la energía es el problema visible, pero el calor residual es el problema que determina si esa energía puede usarse sin que los chips se deterioren prematuramente.
Por qué KKR va a ganar 10x en tres años
La lógica de la operación es directa. Hay alrededor de 3.000 centros de datos en construcción solo en EE.UU. Los chips de IA ya acaparan el 60% de la producción más avanzada de TSMC, y cada nuevo rack de Blackwell o Rubin necesita una solución térmica antes de ser encendido. CoolIT tiene algo que sus competidores no pueden replicar fácilmente: décadas de patentes, contratos OEM de largo plazo con Dell y HPE, y estar homologada en la lista de vendedores aprobados de NVIDIA.
El mercado de referencia ya habla solo: Boyd Thermal fue vendida por $9.500 millones. PurgeRite fue adquirida por Vertiv en $1.000 millones. Y la presión hacia eficiencia solo aumenta: los sistemas de circuito cerrado de CoolIT pueden reducir el consumo de agua fresca hasta un 70% comparado con refrigeración evaporativa tradicional. Para un hyperscaler bajo escrutinio ESG, ese no es solo un argumento ambiental: es un argumento de costos operacionales.
El 68% de las empresas ya paga un 10% más de electricidad por la IA. La presión sobre la eficiencia térmica no va a bajar.
La tesis que esta historia confirma
Hay una frase que circula en círculos de inversión desde hace dos años: “En la fiebre del oro, vende palas.” CoolIT no fabrica modelos de lenguaje. No diseña aceleradoras. Resuelve el problema físico que hace que todo lo anterior funcione sin fundirse.
Es el mismo patrón que explica la valoración de empresas de redes de datos para IA, de chips fotónicos para interconexiones, o de cualquier startup que resuelva un cuello de botella de infraestructura invisible. La IA es una industria que invierte billones en modelos y chips, pero que depende de que un sistema de placas frías, tubos de cobre y fluido funcione correctamente las 24 horas del día.
Para founders: si tu producto resuelve un problema físico o de infraestructura en la cadena de la IA —no la IA en sí, sino lo que la hace posible—, hay un mercado con urgencia real y compradores que no regatean en precio cuando la alternativa es que sus chips se quemen.

