Apple cobra peaje a la IA: US$1.000M sin tener el mejor modelo

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Apple no tiene el mejor modelo de IA. Siri sigue siendo un chiste comparado con ChatGPT o Gemini. El director de IA de la compañía renunció el año pasado. Y la nueva versión de Siri va a usar Gemini de Google porque sus propios ingenieros no pudieron construirlo a tiempo.

Y sin embargo, Apple está en camino de superar los US$1.000 millones en ingresos de IA en 2026. Sin haber lanzado un modelo competitivo. Sin invertir en GPUs ni datacenters al nivel de sus competidores. El foso más grande en IA pertenece, paradójicamente, a la empresa que no puede ni arreglar su asistente de voz.

¿Cómo gana Apple sin tener la IA?

La mecánica es brutalmente simple: el iPhone es la puerta de entrada a los chatbots para cientos de millones de personas, y Apple cobra peaje.

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Según datos de la firma de análisis AppMagic citados por The Decoder, las apps de IA generativa pagaron a Apple cerca de US$900 millones en comisiones del App Store durante 2025. El 75% de ese monto vino de ChatGPT. Grok de xAI aportó otro 5%. El resto se distribuye entre Claude, Gemini y otras.

Los ingresos mensuales escalaron de US$35 millones en enero de 2025 a un pico de US$101 millones en agosto, antes de estabilizarse a la baja cuando el crecimiento de descargas de ChatGPT empezó a frenar.

Las reglas son las de siempre: Apple cobra aproximadamente el 30% de las suscripciones el primer año, bajando al 15% a partir del segundo. ChatGPT ni siquiera ofrece descuento si el usuario se suscribe directamente desde su web en lugar del App Store —lo que maximiza la captura de Apple.

La lógica del toll road

El inversionista Charles Rinehart de Johnson Asset Management lo describe con claridad: Apple funciona como una autopista de peaje. No importa quién construyó los autos ni cuán rápido van. Si quieren circular, pagan.

Esto tiene una implicación estratégica importante: Apple no necesita ganar la guerra de modelos para capturar valor de la IA. Le basta con ser el dispositivo desde el que la mayoría de los usuarios accede a esos modelos. El iPhone tiene alrededor de 1.200 millones de usuarios activos. Ningún chatbot tiene esa base.

Mientras Amazon invierte masivamente en chips Trainium, Microsoft en infraestructura Azure, Google en TPUs y Meta en sus propios aceleradores, Apple gasta una fracción en cómputo. Su estrategia es ser el intermediario, no el productor. Y por ahora funciona.

El riesgo que Apple no puede ignorar

La posición es sólida pero no invulnerable. OpenAI lo sabe, y por eso está construyendo hardware propio con el exdiseñador jefe de Apple, Jony Ive. Si los chatbots logran tener un punto de acceso directo al usuario que evite el iPhone —un dispositivo, unos auriculares, algo que los usuarios lleven encima— el peaje desaparece.

La tensión regulatoria tampoco ayuda. La Comisión Europea ya tiene a Apple bajo el radar del DMA. La decisión de Apple de frenar apps de vibe-coding en el App Store es un ejemplo de cómo la compañía usa su control de plataforma —y de cómo eso genera fricción con reguladores y competidores.

Mientras tanto, el problema de Siri sigue sin resolverse. La apuesta de Apple por el segmento Ultra en hardware muestra que la compañía sigue ejecutando bien en dispositivos. Pero si en algún momento el hardware deja de ser la puerta obligatoria a la IA, el foso se angosta de golpe.

El análisis honesto: Apple tiene el mejor foso de distribución en IA hoy. No porque tenga la mejor IA, sino porque controla el canal que conecta a los usuarios con la IA de otros. En tecnología, los canales de distribución suelen durar más de lo que los fundadores de startups esperan —hasta que no duran.


Fuentes

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