xAI completa el éxodo: los once cofundadores se fueron y Musk promete reconstruir

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Ross Nordeen, el último de los once cofundadores originales de xAI, dejó la compañía esta semana. No se fue solo: Manuel Kroiss, quien lideraba el equipo de preentrenamiento, también anunció su salida días antes. El éxodo —que empezó a gotear meses atrás con figuras como Jimmy Ba y Tony Wu— se completó. Los once cofundadores originales de xAI ya no están en xAI.

Esto no es solo el capítulo final de una historia de desgaste interno. Es una pregunta más incómoda sobre qué significa construir una startup de IA bajo el modelo Musk, y qué queda cuando el talento fundacional se va.

¿Qué pasó exactamente?

xAI fue fundada en 2023 con once cofundadores, todos con credenciales de alto nivel: investigadores de OpenAI, DeepMind, Google Brain. La promesa era construir una IA “que busque la verdad” —en contraste explícito con lo que Musk describía como el sesgo ideológico de sus competidores.

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Pero el éxodo se aceleró a principios de 2026. En febrero, salieron Zihang Dai y Guodong Zhang. Antes, Andrew Milich y Jason Ginsberg habían dejado la compañía. Kroiss y Nordeen fueron los últimos. Business Insider los describe como dos de los colaboradores más cercanos a Musk: Kroiss dirigía preentrenamiento, Nordeen era su “operador clave” —alguien que había venido de Tesla y participado en los despidos masivos de Twitter tras la adquisición de 2022.

Para cerrar el ciclo, en febrero xAI fue adquirida por SpaceX, consolidando así las tres empresas de Musk —SpaceX, xAI y X— bajo un mismo paraguas corporativo. Y Musk reconoció en público lo que muchos ya sospechaban: xAI “no fue construida bien la primera vez” y está siendo “reconstruida desde los cimientos”.

El modelo Musk de fundar empresas de IA

La salida de once cofundadores en menos de un año no es un accidente operacional. Es el resultado predecible de una tensión estructural que aparece en casi todas las empresas de Musk: la distancia entre la visión centralizada del fundador y la autonomía que los cofundadores de alto perfil esperan tener.

En empresas como OpenAI, los conflictos fundacionales han sido públicos y documentados. Sam Altman, Elon Musk y otros cofundadores originales chocaron precisamente por esta razón: quién controla realmente la dirección estratégica cuando los fundadores tienen agendas propias. Musk dejó el directorio de OpenAI en 2018. Años después fundó xAI. El patrón se repitió.

Lo que distingue a xAI del resto no es que perdiera cofundadores —eso pasa. Lo que distingue este caso es la velocidad y la escala del éxodo, y que ocurre justo cuando xAI está siendo absorbida por SpaceX. La estructura que emerge ya no es una startup independiente de IA: es una división más dentro del ecosistema Musk.

¿Qué revela esto sobre el sector?

Hay tres lecturas posibles, y las tres son incómodas para la industria.

Primera: Las startups de IA de frontera son extraordinariamente difíciles de sostener culturalmente. Requieren talento que tiene opciones —muchas opciones— y que no se queda en entornos de alta presión y baja autonomía. OpenAI, Anthropic, Google DeepMind: todos han perdido investigadores clave. Pero perder once cofundadores es otra dimensión.

Segunda: La fusión SpaceX-xAI cambia el juego de manera no trivial. xAI ya no compite como entidad independiente con acceso al mercado de capitales propio. Su futuro está atado al plan más amplio de Musk, que incluye la preparación de SpaceX para una eventual IPO. Eso implica presiones distintas —de rentabilidad, de alineamiento con el negocio espacial, de narrativa para inversores— que no eran parte del mandato original de xAI.

Tercera: Grok, el modelo de xAI, sigue existiendo y siendo mejorado. La pregunta real no es si xAI sobrevivirá —SpaceX la respalda— sino qué tipo de empresa será. Una startup independiente que compite con Anthropic y OpenAI es una cosa. Una división de IA de SpaceX orientada a los objetivos estratégicos de Musk es algo completamente diferente.

Las implicancias para founders y el ecosistema

El caso xAI es un espejo incómodo para cualquiera que esté construyendo una startup de IA en 2026. No porque el fracaso sea inevitable, sino porque expone algo que el ecosistema tiende a subvalorar: la cohesión del equipo fundacional no es una variable blanda. Es infraestructura.

Cuando un cofundador con acceso directo al CEO decide salir, generalmente hay algo más que diferencias de estilo. Hay una ruptura en la visión de cómo se toman decisiones, cómo se distribuye el poder, o hacia dónde va la empresa. Once salidas en menos de doce meses sugieren que esa ruptura no fue un accidente puntual.

Para el ecosistema IA más amplio, el éxodo también tiene un efecto de redistribución de talento. Investigadores de la categoría de los cofundadores de xAI no se quedan en el desempleo: van a Anthropic, a Google, a sus propios proyectos. La pregunta es si ese talento, disperso, produce más innovación que concentrado en un solo laboratorio.

El historial reciente sugiere que sí. Anthropic fue fundada por exmiembros de OpenAI. La fragmentación, paradójicamente, puede ser más productiva para el campo que la concentración. Ya hemos visto cómo la salida de talento de laboratorios grandes genera nuevas apuestas que no habrían ocurrido de otra forma.

¿Qué pasa ahora con xAI?

Musk dice que xAI está siendo “reconstruida desde los cimientos”. Es una frase que puede interpretarse como honestidad o como spin. Probablemente es ambas.

Lo que sabemos: xAI tiene los recursos de SpaceX, acceso a los datos de X, y la capacidad de seguir desarrollando Grok. Lo que no tiene —al menos por ahora— es el equipo fundacional que le dio credibilidad inicial en la comunidad de investigadores. Eso no es irrelevante: en el mercado de IA, la señalización de talento importa tanto como los benchmarks.

La dinámica del éxodo también pone en perspectiva algo que el sector lleva meses discutiendo: construir con IA no es lo mismo que construir bien con IA. La tecnología puede ser de frontera; la empresa puede ser disfuncional. Esas dos cosas pueden coexistir durante un tiempo. No indefinidamente.

El capítulo fundacional de xAI cerró esta semana. El próximo capítulo —el de SpaceX reconstruyendo su laboratorio de IA— acaba de empezar. Será interesante ver quién se une, con qué mandato, y si el nuevo equipo tiene más margen para operar o simplemente más presión para entregar.


Fuentes

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