El 6 de marzo de 2026, casi 1.000 personas hicieron cola frente a la sede de Tencent en Shenzhen para que los ingenieros de la empresa les instalaran OpenClaw gratis en sus computadores. Hoy, 11 de marzo, se repitió la escena —esta vez frente a la sede de Baidu en Pekín. No son desarrolladores solos: en la fila había jubilados, estudiantes, amas de casa y empleados de otras empresas que se acercaron solo para ver de qué iba el fenómeno. China tiene fiebre de langosta.
En menos de 100 días, OpenClaw ha pasado de ser un proyecto de un desarrollador austríaco a convertirse en uno de los fenómenos tecnológicos más veloces de la historia. Y si en Silicon Valley el entusiasmo es grande, en China ya es delirio masivo: de los más de 140.000 agentes de IA construidos sobre su tecnología, la mitad provienen del país asiático.
¿Qué es OpenClaw y por qué todo el mundo lo quiere?
OpenClaw no es un chatbot. Es un agente de IA autónomo: en lugar de solo responder preguntas, toma decisiones, abre aplicaciones, busca información, compara precios, redacta documentos y completa tareas de múltiples pasos con mínima supervisión humana. Si ya leíste nuestra guía completa sobre OpenClaw, sabes que la diferencia con ChatGPT o Gemini es estructural —estos asistentes te ayudan a conducir, OpenClaw conduce por ti.
La herramienta fue creada por el desarrollador austríaco Peter Steinberger y lanzada en noviembre de 2025. Desde entonces se ha convertido en uno de los proyectos de más rápido crecimiento en la historia de GitHub. Steinberger fue contratado por OpenAI el mes pasado para construir la próxima generación de agentes de IA.
En China, el agente se conoce popularmente como “la langosta” —un guiño a su logo rojo— y “criar una langosta” se ha convertido en el nuevo buzzword para referirse a ponerlo en marcha. Las redes sociales chinas están llenas de capturas mostrando cómo la langosta redacta informes, organiza correos y reserva vuelos.
La maquinaria china detrás del boom
Lo que hace que China sea diferente no es solo el entusiasmo —es la velocidad a la que las grandes tecnológicas convierten ese entusiasmo en infraestructura.
- Tencent: organizó el evento de instalación gratuita en Shenzhen el 6 de marzo. También ha integrado OpenClaw en su plataforma cloud.
- Baidu: replicó el evento hoy en Pekín con ~1.000 asistentes. Instalaron máquinas de peluches de langosta para hacer más amigable el evento.
- Alibaba y ByteDance: han desplegado herramientas simplificadas para instalar y correr OpenClaw desde sus plataformas de cloud computing.
- Gobiernos locales: distritos de Shenzhen y Wuxi ya publicaron borradores de medidas para construir ecosistemas centrados en OpenClaw.
El ecosistema tecnológico chino está integrado verticalmente: Alibaba, Tencent y Baidu poseen el cloud, los modelos de IA y las plataformas de distribución. No necesitan esperar a terceros para hacer llegar un agente hasta el usuario final, explica Lionel Sim, fundador de la firma de investigación The AI Capitol.
Correr OpenClaw tampoco es caro. Un servidor cloud para hacerlo funcionar cuesta apenas 99 yuanes al año (unos 13 dólares) en algunas plataformas chinas. Eso ha dado pie a un mini-ecosistema de pequeños negocios: en Xianyu, Xiaohongshu y Taobao hay listas de servicios de instalación de OpenClaw —presencial o a distancia— a precios de entre 20 y 299 yuanes.
El respaldo político que acelera todo
El timing no es casualidad. En las recientes sesiones políticas del gobierno chino (las “Dos Sesiones”), los responsables políticos identificaron la IA como prioridad económica de primer nivel. El informe de trabajo del gobierno pidió explícitamente acelerar la aplicación de agentes de IA como parte del esfuerzo por crear nuevas formas de “economía inteligente”.
Cuando una tecnología se alinea con las prioridades nacionales en China, la adopción no es gradual: es sistémica. Eso es exactamente lo que está pasando con OpenClaw. China necesita modelos baratos, de código abierto y preparados para grandes volúmenes de uso —y OpenClaw encaja en los tres criterios.
El fenómeno trasciende fronteras: en Singapur, un meetup reciente de la comunidad OpenClaw reunió más de 500 asistentes, el mayor para un proyecto open source en la historia del país.
Pero las autoridades ya están encendiendo alarmas
No todo es entusiasmo. Mientras los consumidores hacen cola para instalar la herramienta, las instituciones estatales se mueven en dirección opuesta.
- El CNCERT (Centro Nacional de Respuesta a Emergencias de Seguridad Informática de China) emitió una advertencia el 10 de marzo sobre los riesgos de ciberseguridad de instalar OpenClaw incorrectamente.
- El Ministerio de Industria y Tecnología de la Información advirtió que configuraciones por defecto pueden exponer sistemas a ciberataques o filtraciones de datos.
- Empresas estatales, agencias gubernamentales y grandes bancos recibieron avisos para no instalar OpenClaw en dispositivos de trabajo, según Bloomberg.
- En algunos sectores críticos —banca y ciertas agencias—, la instalación está directamente prohibida.
El problema técnico de fondo: OpenClaw permite instalar “skills” de terceros (plugins que amplían sus capacidades). Herramientas mal diseñadas o maliciosas pueden exponer datos sensibles o ejecutar acciones no autorizadas. Además, el agente requiere permisos de acceso de alto nivel al dispositivo para operar de forma autónoma, lo que amplifica el riesgo.
Las variantes se multiplican
La popularidad de OpenClaw ha generado una proliferación de proyectos derivados: ArkClaw, MaxClaw, AutoClaw y otros que buscan especializar aún más el trabajo del agente original. Es el mismo patrón que ya vimos con DeepSeek, pero esta vez el producto no es un modelo de lenguaje —es un agente capaz de hacer cosas en el mundo real.
Los gigantes locales también están desarrollando sus propias alternativas. Startups chinas como Zhipu y Moonshot AI están lanzando agentes rivales para capturar la demanda creciente de asistentes digitales autónomos. Anthropic publicó recientemente un estudio sobre cómo los usuarios interactúan con agentes de IA autónomos que muestra hasta dónde llega la autonomía práctica —y cuánta supervisión sigue siendo necesaria.
Por qué importa
La “fiebre langosta” en China no es solo un meme. Es la primera señal masiva de que los agentes de IA —no los chatbots— son el nuevo terreno de batalla tecnológica. Y China está demostrando, una vez más, que puede pasar de la curiosidad al despliegue a escala en tiempo récord.
Lo interesante aquí es la tensión interna: el mismo gobierno que empuja la adopción de IA como política económica nacional también está frenando en seco el uso de OpenClaw en sus propias instituciones. Es una contradicción que refleja algo más profundo: el dilema entre la soberanía digital —prefieren herramientas que controlan— y la presión de no quedarse atrás tecnológicamente.
Para el resto del mundo, el mensaje es claro: cuando OpenClaw llegue a tu mercado con esta intensidad, no tendrás semanas para prepararte. Tendrás días. Como están haciendo China con la IA en educación, la velocidad de adopción es el nuevo indicador de competitividad.
El hecho de que OpenAI haya contratado al creador del proyecto dice todo sobre dónde va esto. La era de los agentes autónomos no está llegando. Ya llegó.
Fuentes
- Xataka — Si la pregunta es cuánto está arrasando OpenClaw la respuesta es… en China están haciendo cola para instalarlo
- South China Morning Post — OpenClaw fever: why is China rushing to ‘raise a lobster’?
- Channel NewsAsia — China’s ‘lobster’ craze: OpenClaw drafts reports, books flights – and raises security concerns
- Reuters — Chinese tech hubs promote OpenClaw AI agent despite security warnings
- Business Insider — China’s tech giants are opening their doors to OpenClaw

