Más de 3.000 sitios web están publicando noticias fabricadas con inteligencia artificial, sin decírselo a nadie, y el número crece entre 300 y 500 por mes. Eso no es un problema de tecnología que se resuelve con un detector mejor. Es un problema económico: alguien está pagando por esa desinformación, y no siempre sabe que lo hace.
La semana pasada, NewsGuard y Pangram Labs anunciaron un sistema automatizado en tiempo real para identificar estas granjas de contenido. Ya han detectado 3.006 sitios. Más del doble que hace un año. Lo que el anuncio no dice tan alto: muchas de estas páginas corren con publicidad de marcas reconocidas, Google las indexa sin problema, y el ecosistema que las sostiene tiene muy pocos incentivos para cambiar.
El modelo de negocio detrás del caos
Una granja de contenido IA funciona así: se crea un sitio con nombre genérico (“Times Business News”, “Business Post”), se configura para publicar decenas de artículos diarios generados automáticamente, y se conecta a redes de publicidad programática. El sistema hace el resto. Sin redacción, sin editorial, sin responsabilidad. Solo volumen.
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→ Inscríbete hoy 🚀Las consecuencias son concretas. En octubre de 2025, el sitio “News 24” publicó que Coca-Cola amenazó con retirar su auspicio del Super Bowl si Bad Bunny actuaba en el espectáculo de medio tiempo. Mentira completa: Coca-Cola ni siquiera es sponsor del evento. Pero en ese mismo sitio corrían avisos de Expedia, AT&T, YouTube, Priceline, Hotels.com, Skechers y GoDaddy, según NewsGuard. Todas empresas que, sin saberlo, estaban financiando la desinformación.
Otro caso: el sitio “CitizenWatchReport” publicó que dos senadores estadounidenses gastaron $814.000 en hoteles en Ucrania. Los medios estatales rusos lo amplificaron dentro de EE.UU. La historia era completamente falsa. El ciclo tomó horas.
No es solo spam: también es propaganda de estado
Del total de granjas identificadas, 358 están vinculadas a Storm-1516, una operación de influencia pro-rusa documentada por el Microsoft Threat Intelligence Center. Storm-1516 opera una red de sitios que imitan periódicos locales de EE.UU. y Europa, conectada por investigadores de la Universidad de Clemson con veteranos de la “fábrica de trolls” de Yevgeny Prigozhin. La diferencia con las operaciones anteriores: la IA permite escalar ese contenido a costo casi cero.
La BBC documentó recientemente cómo la IA está “supercharging” las campañas de desinformación rusas, apuntando exactamente a esta combinación de deniabilidad plausible y volumen ilimitado. Ya no hace falta un ejército de trolls. Hace falta un modelo de lenguaje y hosting barato.
El patrón se repite en contextos de alta intensidad informativa. Cuando imágenes generadas con IA sobre el conflicto en Irán se colaron en grandes medios alemanes, o cuando la IA falsa desbordó X durante la guerra con Irán, la mecánica fue la misma: volumen, velocidad, y una infraestructura que no pregunta de dónde viene el contenido.
Por qué Google está en ambos lados del problema
La herramienta de NewsGuard y Pangram Labs combina detección automatizada con revisión humana: el software de Pangram identifica sitios donde una fracción significativa del contenido es IA-generado; analistas humanos verifican y eliminan falsos positivos. El resultado es un feed que plataformas publicitarias como The Trade Desk pueden integrar para excluir estas páginas de sus compras.
Pero hay una tensión de fondo que el anuncio no resuelve: Google aparece en ambos lados del problema. Las granjas de contenido IA aparecen regularmente en Google News y Google Discover, según reportes previos de The Decoder. Y muchas generan ingresos precisamente a través de AdSense. Lo que significa que Google indexa el contenido, lo distribuye a millones de usuarios, y cobra comisión por los avisos que lo financian. El incentivo para filtrarlos agresivamente es, cuanto menos, ambiguo.
El mismo fenómeno no se limita a sitios de noticias. Cuando el spam de IA llegó a Hacker News, quedó claro que cualquier plataforma donde el contenido de alta frecuencia sea monetizable enfrenta el mismo problema estructural. La diferencia es de escala y consecuencias.
¿Qué cambia con este sistema de detección?
El avance técnico es real. Detectar automáticamente sitios donde la mayoría del contenido es IA-generado, luego validar con humanos, ha permitido más que duplicar las granjas identificadas respecto al año pasado usando técnicas manuales. El feed actualizado en tiempo real da a los anunciantes una herramienta concreta para proteger sus compras de medios.
Pero identificar no es eliminar. Los sitios pueden seguir operando. Solo pierden algunos anunciantes que usen el feed, si lo usan. El propio NewsGuard reconoce que la cifra real de granjas es probablemente mucho mayor: los métodos de detección actuales no son perfectos, y muchas operaciones están diseñadas específicamente para evadir este tipo de sistemas. Con 300 a 500 sitios nuevos por mes, la tasa de crecimiento supera la capacidad de cualquier sistema de auditoría de escalar en paralelo.
Por qué importa más allá de la publicidad
El problema tiene tres capas que operan al mismo tiempo. La capa comercial: sitios construidos para monetizar tráfico con contenido de costo mínimo. La capa propagandística: operaciones de influencia estatal que usan el mismo modelo pero con objetivos geopolíticos. Y la capa epistemológica: la erosión gradual de la capacidad de distinguir qué es información real y qué es fabricada, especialmente cuando los sitios están diseñados para imitar periodismo legítimo.
Lo que hace sistémica esta amenaza no es la existencia de desinformación —eso no es nuevo— sino la combinación de escala (3.000 sitios y subiendo), legitimidad aparente (interfaces que imitan medios reales), y financiamiento involuntario de marcas que no saben dónde corren sus avisos.
Un detector en tiempo real es necesario y útil. Pero la raíz del problema es que el ecosistema publicitario digital sigue pagando por impresiones sin preguntar cómo se generó el contenido. Mientras esa ecuación no cambie, las granjas de contenido IA son un negocio rentable. Y los negocios rentables no desaparecen porque alguien los detecte.

