El 95% de los estudiantes del Reino Unido usa IA: la experiencia no podría estar más dividida

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En tres años, la IA generativa pasó de experimento marginal a práctica estándar en las universidades del Reino Unido. Según la encuesta anual del Higher Education Policy Institute (HEPI) publicada en marzo de 2026, el 95% de los estudiantes universitarios a tiempo completo ya usa IA en alguna forma. En 2024 era el 66%. El salto es enorme. Pero el dato más revelador no está en la adopción: está en lo que pasa después.

Menos de la mitad de los estudiantes encuestados —1.054 personas en diciembre de 2025— dice que la IA mejoró su experiencia de estudio. Y solo un tercio siente que su universidad los apoya activamente en cómo usarla. Ahí está la brecha real.

¿Qué están haciendo los estudiantes con la IA?

Los usos más comunes son razonables: que les expliquen conceptos (61%), resumir artículos (49%) y generar ideas de investigación (40%). Nada escandaloso hasta ahí. Pero el uso más problemático escala rápido: la proporción de estudiantes que incluye texto generado por IA directamente en trabajos evaluados se cuadruplicó del 3% en 2024 al 12% en 2026.

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Casi dos tercios dicen que los formatos de examen han cambiado significativamente como respuesta. Y aparece un fenómeno nuevo: el miedo al falso positivo. “Constante preocupación de que mi trabajo sea marcado como IA, aunque nunca la haya usado para escribir un trabajo”, escribió un estudiante en respuesta abierta. Esta ansiedad es real y no desaparece con más detección —como explicamos antes al cubrir los falsos positivos de Turnitin y los efectos contraproducentes de la detección.

La polarización que nadie esperaba

El informe HEPI describe un cuerpo estudiantil profundamente dividido. Dos citas del estudio lo capturan sin filtro. Un estudiante: la IA le ayuda a “enfocarse en el análisis crítico y la comprensión más profunda” porque “ahorra horas de trabajo tedioso”. Otro: “No estoy usando mi cerebro para nada”.

Ambos tienen razón. La IA puede liberar tiempo para pensar mejor, o puede simplemente reemplazar el pensamiento. La diferencia no está en la herramienta, sino en cómo se enseña a usarla. Un estudio de caso de la Queen Mary University of London encontró que los estudiantes de medicina que usaron IA sin supervisión humana obtuvieron los peores resultados clínicos —pero eran los más confiados en sus capacidades. El profesor Rakesh Patel lo compara con darle un auto de carreras a alguien que no sabe manejar.

Un 15% de estudiantes, además, reporta usar IA para compañía, consejos o combatir la soledad. Cuatro de cada diez dice que la IA afecta sus sentimientos de soledad, con efectos positivos y negativos casi equilibrados. Este es un territorio donde la dependencia cognitiva documentada por Anthropic en contextos de programación se empieza a ver también en contextos más amplios de aprendizaje.

El problema es institucional, no tecnológico

Más del 67% de los estudiantes considera que las habilidades de IA son esenciales para su futuro. Pero menos del 50% siente que sus profesores los apoyan en ese camino. Solo un tercio dice que su universidad los alienta activamente a usar IA.

Hay excepciones. Aston University hizo la formación en IA obligatoria en todos sus programas y proporcionó herramientas a todo el personal desde 2023. Los resultados son comparativamente mejores. La diferencia no es tecnología; es decisión institucional.

El informe recomienda introducir la IA de forma estructurada en primer año, crear guías claras de examen (con formatos sin IA y con IA según el objetivo), y conducir investigación específica sobre cómo la IA afecta el bienestar y la soledad estudiantil.

Por qué importa más allá del Reino Unido

Los datos de HEPI son de UK, pero el patrón no es local. China ya tiene 50.000 salas de estudio con IA —con su propio conjunto de dilemas— y en LATAM la adopción estudiantil crece sin que las instituciones lo reconozcan formalmente.

El riesgo real no es que los estudiantes usen IA. Es que la usen solos, sin marco, sin contexto, sin que nadie les ayude a distinguir cuándo acelera el aprendizaje y cuándo lo reemplaza. El 95% ya llegó. La pregunta es qué hace la institución con eso.


Fuentes

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