Elon Musk reconoció esta semana que xAI “no fue bien construida desde el principio” y que la empresa está siendo reconstruida desde los cimientos. La confesión pública llegó mientras la compañía enfrenta la salida de seis de sus doce cofundadores originales —más de la mitad del equipo fundador— y Grok, su chatbot principal, pierde terreno frente a Google, Anthropic y OpenAI.
El anuncio marca uno de los momentos más complicados para xAI desde su fundación en 2023, y llega apenas seis semanas después de que Musk fusionara la empresa con SpaceX en una operación valorada en 1,25 billones de dólares.
¿Quiénes se fueron y por qué importa?
Desde enero, xAI ha visto partir a seis de sus doce cofundadores. Los más recientes son Guodong Zhang y Zihang Dai, quienes dejaron la empresa esta semana. Antes de ellos salieron Jimmy Ba, Tony Wu, Toby Pohlen y Greg Yang. Los únicos que permanecen del grupo original junto a Musk son Manuel Kroiss y Ross Nordeen.
La secuencia de salidas es llamativa. Cuando una empresa pierde al 50% de sus fundadores en pocas semanas, es difícil describir eso como una “reorganización normal”. Los fundadores llevan consigo visión de producto, relaciones con los investigadores más talentosos y credibilidad en la comunidad técnica, elementos que no se reemplazan fácilmente con fichajes de emergencia.
El propio Musk lo admitió en X: “Muchas personas con talento en los últimos años recibieron un rechazo o ni siquiera llegaron a una entrevista en xAI. Mis disculpas.” Y agregó que él y Baris Akis, responsable de talento técnico en la empresa, están revisando el historial de candidatos descartados para retomar contacto.
Grok se queda atrás en el mercado más caliente del momento
El otro problema de fondo es técnico. En una conferencia reciente, Musk admitió que Grok está por detrás de sus competidores en tareas de programación —el segmento que más inversión y atención está atrayendo en 2026. Los productos de OpenAI y Anthropic están definiendo el estándar en IA para código, y xAI va a remolque.
Para intentar cerrar esa brecha, SpaceX contrató esta semana a dos ingenieros clave de Cursor, la startup de IA para código que se convirtió en una de las más usadas por desarrolladores: Andrew Milich y Jason Ginsberg, ambos reportando directamente a Musk. También están llegando “solucionadores de problemas” desde SpaceX y Tesla para apoyar la reestructuración interna.
Cursor se volvió relevante precisamente por lo que Grok no logró ser: una herramienta que desarrolladores usan a diario y recomiendan. El hecho de que Musk tenga que contratar talento desde ahí —en lugar de tenerlo ya en casa— resume bien el problema.
El contexto: fusión con SpaceX y un IPO en el horizonte
Todo esto ocurre en un momento estratégico delicado. Hace apenas seis semanas, Musk cerró la fusión entre SpaceX y xAI: SpaceX fue valorada en un billón de dólares y xAI en 250 mil millones, sumando una operación de 1,25 billones. La operación consolida todo bajo la órbita de SpaceX, que además prepara su salida a bolsa en algún momento de 2026, en lo que podría ser el IPO más grande de la historia.
Construir una narrativa atractiva para inversores públicos con un equipo técnico en desintegración y un chatbot en retroceso es una tarea difícil. El desafío de Musk es doble: arreglar xAI hacia adentro mientras la prepara para ser evaluada en los mercados.
A esto hay que sumarle las controversias regulatorias de Grok. La plataforma enfrenta investigaciones en múltiples jurisdicciones por haber permitido la generación de imágenes sexuales no consensuadas de adultos y menores. La UE, entre otros, tiene casos abiertos. Eso pesa —y pesará más en una due diligence de IPO. Para entender qué ocurre cuando Grok genera contenido controvertido sin los controles adecuados, basta revisar la historia del chatbot ofendiendo a víctimas de tragedias deportivas.
xAI sigue gastando, en infraestructura y en energía
Mientras Grok pierde posiciones, la apuesta de infraestructura de xAI no se detiene. La empresa acaba de obtener un permiso en Mississippi para instalar una de las plantas de energía más grandes de la región, basada en turbinas de gas natural, para alimentar sus centros de datos. El costo ambiental de esta escala ya fue cuestionado públicamente: las emisiones de NOx de las instalaciones en Memphis superan los límites regulatorios locales.
Y el ecosistema xAI sigue expandiéndose: Tesla está integrando Grok en sus sistemas de infoentretenimiento vehicular y usando los modelos para el desarrollo del robot Optimus. MACROHARD, el agente de IA que xAI y Tesla lanzaron recientemente, es la apuesta más concreta de que el ecosistema puede funcionar de forma integrada. Pero apostar todo al ecosistema propio funciona solo si cada pieza es competitiva por sí sola.
Por qué importa
La autocrítica de Musk es inusual en él, y eso por sí solo es noticia. Pero lo que más importa aquí no es la humildad momentánea: es que xAI lleva meses con problemas estructurales que no se resuelven solo con nuevas contrataciones.
La pérdida de más de la mitad de los cofundadores en semanas revela una disfunción interna seria. El retraso de Grok en programación llega justo cuando ese mercado explota. Y la fusión con SpaceX añade presión financiera y de gobernanza que antes no existía.
El mercado de IA no espera. OpenAI, Anthropic y Google llevan ventaja técnica y reputacional en los segmentos más valiosos. Para xAI, “reconstruir desde los cimientos” no es una opción cómoda —es una necesidad urgente. Lo que no está claro es si Musk, que ya administra Tesla, SpaceX, X y otras empresas simultáneamente, tiene el foco que este momento requiere.
Fuentes
- The Decoder — Elon Musk admits xAI “was not built right first time around,” launches full restructuring
- CNBC — Elon Musk says xAI must be ‘rebuilt’ as co-founder exodus continues, SpaceX IPO awaits
- Business Insider — The xAI exodus: two more cofounders leave as Musk says he’s rebuilding
- Business Insider — Elon Musk says xAI missed good talent, so he’s reopening the books

