Sanders frena la IA: sin regulación, sin data centers

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El martes 25 de marzo, el senador Bernie Sanders presentó en el Senado estadounidense el Artificial Intelligence Data Center Moratorium Act, una propuesta de ley que detendría la construcción de nuevos centros de datos de IA hasta que el Congreso apruebe regulaciones específicas que protejan al público de sus riesgos. Su coligisladora en la Cámara, Alexandria Ocasio-Cortez, anunció que introducirá un proyecto paralelo en las próximas semanas.

El contexto no es menor: la industria tecnológica lleva meses protagonizando el mayor despliegue de infraestructura de computación de la historia. Solo en el segundo trimestre de 2025, según datos citados por Wired, proyectos valuados en 98.000 millones de dólares fueron frenados o cancelados por resistencia ciudadana. Una encuesta de Pew Research publicada en marzo de 2026 muestra que el 40% de los estadounidenses considera que los centros de datos perjudican el medioambiente y el costo de la energía. El movimiento anti-data center ya no es un fenómeno de nicho: influyó electoralmente en Virginia y Georgia, y tiene cosponsoreo republicano.

¿Qué propone exactamente el proyecto?

La moratoria aplica a cualquier instalación nueva o ampliada con una carga energética superior a 20 megavatios usada específicamente para IA. El bloqueo se levantaría únicamente cuando se aprueben leyes que garanticen que los centros de datos:

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Un apartado adicional prohíbe la exportación de chips de IA y hardware de computación a cualquier país que no cuente con legislación equivalente.

El proyecto también nombra directamente a Elon Musk (xAI), Jeff Bezos (Amazon), Sam Altman (OpenAI) y Dario Amodei (Anthropic) como ejecutivos que han “profitado enormemente” de la IA mientras alertan sobre sus peligros.

¿Tiene chances de pasar?

Prácticamente ninguna en su forma actual. La administración Trump ha sido un aliado declarado de la industria tech y del despliegue masivo de IA. En marzo, representantes de Amazon, Microsoft, Meta y Google firmaron en la Casa Blanca un acuerdo simbólico —sin dientes legales— comprometiéndose a que los centros de datos “absorban el costo de la energía”. El propio Trump reconoció en el evento que la industria “necesita ayuda con las relaciones públicas”. Los miembros de ambos partidos han rechazado mayoritariamente la idea de una moratoria, según datos de E&E News.

Aun así, la propuesta de Sanders importa por tres razones que van más allá de sus posibilidades de aprobación.

Por qué este proyecto importa aunque no prospere

Primero: formaliza un frente político que ya tenía fuerza informal. La resistencia a los centros de datos venía siendo local —ciudades, condados, estados. Sanders la lleva al nivel federal y la fusiona con la agenda de seguridad en IA, hasta ahora dominada por think tanks tecnocráticos y no por el progresismo electoral. AOC es la primera legisladora de su generación en convertirse en coautora de legislación activa sobre IA.

Segundo: fuerza una conversación que la industria prefiere evitar. Después de décadas de marcos regulatorios que llegan tarde (ver: redes sociales, criptomonedas), la señal de una moratoria —por simbólica que sea— obliga a los laboratorios de IA y a los hyperscalers a defender públicamente su ritmo de construcción. No es casual que el Data Center Coalition saliera rápidamente con un comunicado contra la medida.

Tercero: es bipartidista por el flanco inesperado. Josh Hawley, Ron DeSantis y Thomas Massie —todos republicanos— ya habían articulado posiciones críticas sobre los data centers antes de que Sanders presentara su proyecto. Hawley y el demócrata Richard Blumenthal incluso introdujeron legislación conjunta para aislar a los consumidores de aumentos de electricidad. Steve Bannon ha dedicado segmentos de su programa a los centros de datos. La alianza populista de derecha e izquierda contra el build-out de IA es real, aunque por ahora no tiene mayorías.

La descubre.ai publicó en enero un análisis sobre el sandbox regulatorio de Ecuador, donde la gobernanza adaptativa emerge como alternativa viable a la regulación reactiva. El modelo de Sanders es lo opuesto: una pausa total. La tensión entre ambos enfoques define el debate regulatorio de IA en 2026.

Para Chile y LATAM, la propuesta tiene una implicancia práctica: EE.UU. es el principal referente de política tech en la región. Si la presión política contra los data centers escala allí, es probable que el debate llegue a legisladores latinoamericanos que ya miran con recelo la concentración del compute en manos de pocos actores globales. Chile ya tiene un proyecto de ley de IA que categoriza riesgos, aunque sin llegar a moratoria.

Por qué importa

Este proyecto de ley no va a frenar la construcción de data centers en 2026. Pero sí codifica un punto de inflexión: el debate sobre la IA salió de los laboratorios y los papers de alineación y llegó al Senado con nombre, apellido y megavatios específicos. La siguiente vez que una empresa anuncie un gasto de decenas de miles de millones en infraestructura de IA, tendrá que responder frente a esta presión, no solo frente a sus accionistas.


Fuentes

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