Holyvolt compra Wildcat Discovery por $73M: la startup que quiere cerrar la brecha entre el laboratorio y la fábrica de baterías

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Una startup sueca recién salida del sigilo acaba de pagar $73 millones para comprar al mejor equipo de descubrimiento de materiales de baterías del mundo. El resultado: la primera empresa que cubre todo el camino desde el laboratorio molecular hasta la fábrica, en una sola cadena de valor. Si se cumple la promesa, podría acelerar en décadas la transición a baterías sin materiales conflictivos como el cobalto o el litio.

Holyvolt, startup fundada en 2022 con sede en Suecia y oficinas en Múnich, anunció la adquisición de Wildcat Discovery Technologies —empresa radicada en San Diego— en un deal de $73 millones estructurado como mezcla de efectivo, equity y pagos diferidos por hitos. La operación se financia en parte con la ronda de €20 millones que Holyvolt cerró recientemente, de los cuales €12 millones se levantaron en febrero de 2026 a una valoración de €182 millones.

¿Por qué esta compra es más importante de lo que parece?

El mayor problema de la industria de baterías no es la falta de ideas: es el abismo entre el laboratorio y la fábrica. Un material promisorio puede tardar diez o quince años en pasar de una petri dish a una celda comercial. Ese cuello de botella ha frenado la transición energética más que cualquier otro factor técnico.

Holyvolt tiene su solución en el lado de manufactura: un proceso de impresión serigráfica con materiales en base agua, sin solventes orgánicos inflamables, que permite producir baterías flexibles de forma modular y escalable. Ya genera ingresos reales —más de €5 millones en ventas netas y €630.000 de utilidad— a través de contratos de desarrollo conjunto y venta de maquinaria a socios estratégicos. Nada mal para una empresa de deeptech que muchos darían por “pre-comercial”.

Wildcat aporta el otro extremo del pipeline: su High Throughput Platform (HTP), un motor de descubrimiento de materiales capaz de sintetizar y evaluar miles de combinaciones de química de baterías en paralelo. El sistema, que tiene raíces en la química combinatoria que transformó el descubrimiento de fármacos en los años 90, puede identificar materiales óptimos hasta diez veces más rápido que los métodos convencionales. Y genera datasets a escala de terabytes, exactamente el tipo de datos etiquetados y estructurados que los modelos de machine learning necesitan para ser útiles de verdad.

El cerebro detrás de Wildcat

Wildcat fue fundada por el Prof. Peter Schultz, catedrático de Química en Scripps Research y ganador del Premio Wolf en Química —una de las distinciones científicas más prestigiosas del mundo. Schultz fue pionero de la química combinatoria: la técnica de correr miles de experimentos en paralelo para encontrar compuestos prometedores, que revolucionó el desarrollo de fármacos y ahora se aplica a baterías.

“Con Holyvolt, podemos hacer por las baterías lo que el high throughput y la IA hicieron por el descubrimiento de fármacos”, dijo Schultz al anuncio de la adquisición. El CEO de Holyvolt, Mathias Ingvarsson, fue más directo: “Wildcat es hoy el líder mundial, sin discusión, el mejor del mundo en química de baterías. Llevan 18 años enfocados exclusivamente en esto”.

Baterías sin materiales conflictivos: la apuesta grande

Lo que hace a Holyvolt especialmente interesante no es solo la velocidad de desarrollo, sino el tipo de baterías que busca producir. Su tecnología está diseñada para funcionar sin litio, cobalto, níquel, plomo, cadmio ni tierras raras —los materiales cuya cadena de suministro es costosa, geopolíticamente sensible y cada vez más regulada bajo tensiones entre EE.UU., China y Europa.

En el CES 2026, prototipos vinculados a Holyvolt demostraron densidades energéticas de 400 Wh/kg —superiores a las baterías de ión-litio convencionales que dominan el mercado hoy. Las aplicaciones van desde vehículos eléctricos y dispositivos wearables hasta almacenamiento en red y sistemas aeroespaciales.

El respaldo institucional también habla por sí solo: entre los inversores de Holyvolt están Volvo Cars, FAM (el fondo de inversión de la familia Wallenberg, una de las más influyentes de Suecia) y el fondo de climate tech Course Corrected. No es dinero especulativo: son actores con interés directo en que esta tecnología llegue a producción masiva.

El modelo de negocios: no solo investigación

La entidad combinada operará desde Stockholm, Múnich y San Diego, y ofrecerá servicios a clientes en toda la cadena de valor de baterías a través de dos modelos principales: asociaciones de desarrollo tecnológico conjunto y licenciamiento. Esto les permite monetizar en múltiples puntos —no solo al final cuando la batería llega al consumidor.

La integración crea un pipeline continuo: Wildcat descubre y optimiza materiales con su HTP, los datasets generados alimentan modelos de ML para afinar el diseño, y Holyvolt toma esas especificaciones y las lleva directo a producción piloto con su proceso de manufactura. El ciclo laboratorio-fábrica que hoy toma décadas podría comprimirse a años, o incluso meses para iteraciones específicas.

Por qué importa

Esta adquisición es un indicador de hacia dónde va el capital serio en energía. El mercado de baterías de estado sólido (ASSB) está en el centro de la próxima ola de la transición energética: más densas, más seguras y potencialmente más baratas que el ión-litio si se resuelven los problemas de manufactura a escala. Holyvolt acaba de comprar exactamente las piezas que necesitaba para intentar eso.

Lo que hace al movimiento estratégicamente relevante más allá del sector energético es el modelo: en lugar de construir capacidad de I+D interna durante años, Holyvolt compró 18 años de experiencia especializada con un solo deal. Es M&A como herramienta de aceleración de go-to-market, no como consolidación defensiva.

Para quienes seguimos la economía de los materiales críticos: si Holyvolt logra escalar baterías sin cobalto ni litio con la velocidad que promete, cambia la ecuación geopolítica del sector. La dependencia de cadenas de suministro concentradas en China o en regiones de extracción conflictiva se vuelve menos urgente. Eso no es solo un negocio interesante —es infraestructura estratégica para la próxima década.

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Fuentes

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