Una startup radicada en Dubái va a mover 5.000 millones de dólares en pagos este año sin tocar una sola línea de banca corresponsal. No con tarjetas, no con SWIFT: con stablecoins. La ronda de $19.2 millones que TransFi cerró esta semana es la excusa para contar algo más importante que una noticia de financiamiento.
Las stablecoins están dejando de ser un activo de nicho para convertirse en la infraestructura que los mercados emergentes llevan décadas esperando. Y el caso de TransFi es el ejemplo más concreto disponible hoy de cómo funciona eso en la práctica.
¿Por qué el sistema actual de pagos internacionales es tan caro y lento?
Cuando envías dinero de México a Colombia, o de Chile a Filipinas, el proceso típico pasa por un laberinto de bancos intermediarios llamados bancos corresponsales. Cada uno cobra comisión, cada uno introduce demoras. El resultado promedio mundial: transferencias que toman entre 2 y 5 días hábiles, con costos de entre el 4% y el 7% del monto enviado, según el Banco Mundial.
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→ Inscríbete hoy 🚀El SWIFT —el sistema interbancario global de mensajería financiera fundado en 1973— fue diseñado para una era sin internet. Funciona, pero no fue construido para velocidad ni para inclusión: los países que más lo necesitan suelen ser los peor servidos.
La alternativa no es nueva en teoría: usar un activo digital estable (pegado al dólar o al euro) para mover valor en minutos a cualquier blockchain pública. Lo nuevo es que ya hay empresas haciendo esto a escala real, con cumplimiento regulatorio, y con interfaces que los negocios y sus clientes pueden usar sin saber qué es un wallet.
¿Qué hace TransFi exactamente?
TransFi es una capa de orquestación de pagos sobre infraestructura de stablecoins. No es un exchange de criptomonedas: es infraestructura B2B que permite a empresas cobrar, pagar y mover dinero entre países usando stablecoins como carril interno, con entrada y salida en moneda local.
Sus tres productos principales:
- TransFi Checkout: sistema de pagos para merchants que acepta tanto cripto como moneda fiat, con tarifas de entre 0,5% y 1%.
- BIZPay: pagos empresariales instantáneos con stablecoins para nóminas globales y proveedores.
- Ramp: conversión simple entre activos digitales y moneda local.
La infraestructura opera en 70+ países, soporta 250+ métodos de pago locales y 40+ monedas fiat. Sirve a más de 100 clientes corporativos y 2 millones de usuarios finales.
La ronda cerrada esta semana —$14.2M en capital Serie A más $5M en facilidad de liquidez comprometida, liderada por Turing Financial Group— está destinada a expandir licencias regulatorias en nuevos mercados, acelerar corredores de pago en Asia del Sur, Oriente Medio, África y LATAM, y escalar la red de liquidez que hace posible la conversión entre activos.
¿Qué cambia de verdad cuando las stablecoins son infraestructura?
La distinción que importa es entre stablecoins como activo de inversión y stablecoins como carril de transporte de valor. TransFi es lo segundo. No vende cripto como producto; la usa como ferrocarril invisible debajo de una interfaz de pagos convencional.
Lo que cambia para un negocio que adopta esta infraestructura:
- Un pago internacional que costaba 5-7% ahora cuesta menos del 1%.
- Una transferencia que tardaba 3 días hábiles ahora tarda minutos.
- Los pagos de nómina a empleados en distintos países se unifican en un solo sistema, sin necesidad de cuentas bancarias locales.
Para LATAM en particular, hay un dato que lo dice todo: la adopción de stablecoins en países como Argentina y Venezuela ya supera el 40% de la población adulta, según datos del ecosistema fintech. No como inversión especulativa, sino como refugio frente a monedas inestables y como herramienta de remesas. El problema no es de demanda; es de infraestructura empresarial que la capture y la canalice hacia casos de uso reales.
Proyectos como Nequi en Colombia, que usa IA para extender crédito a personas sin historial bancario, y el primer pago 100% agéntico de Mastercard apuntan al mismo horizonte: el sistema financiero se está reconstruyendo desde abajo, por capas, y la capa de transporte está siendo reemplazada por rieles digitales que no necesitan intermediarios.
Por qué importa
Raj Kamal, co-fundador y CEO de TransFi, lo dijo con precisión en el comunicado de la ronda: “Las stablecoins ya no son instrumentos teóricos. Son infraestructura operativa para el comercio global.”
Y el dato más contundente: TransFi creció sus ingresos 16 veces desde su ronda semilla en 2024. No con hype; con volumen real de transacciones.
Lo que esto señala para el ecosistema es que el siguiente ciclo de financiamiento global no va a girar alrededor de exchanges ni de DeFi especulativa. Va a girar alrededor de infraestructura de pagos. El dinero está yendo a las empresas que hacen que las stablecoins sean invisibles para el usuario final pero letales para la banca corresponsal.
Para LATAM, donde el costo de remesas sigue siendo desproporcionado y donde millones de trabajadores dependientes de transferencias internacionales pagan caro por un sistema construido hace 50 años, esta transición no es una hipótesis de futuro. Es lo que ya está pasando debajo del radar.

