En menos de dos años, Vambe pasó de cero a más de 1.700 clientes empresariales pagos, cerró una Serie A de US$14 millones liderada por Monashees y Cathay Latam, y logró que sus clientes reportaran mejoras de hasta un 70% en conversión de ventas. No es una app de chatbot genérico. Es la apuesta más concreta que tiene LATAM sobre cómo escalar el comercio B2C sin escalar el equipo de ventas.
La pregunta que Vambe responde no es técnica —es de negocio: ¿cómo atiende una empresa a miles de clientes por WhatsApp sin que eso implique contratar cientos de ejecutivos?
¿Qué hace Vambe exactamente?
Vambe es una plataforma de comercio conversacional con IA. Sus clientes son marcas B2C —educación, salud, retail— que necesitan automatizar ventas, retención y soporte a través de canales como WhatsApp, sin perder el tono personalizado que los clientes esperan.
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→ Inscríbete hoy 🚀La diferencia con un chatbot de menú tradicional es real: donde otros sistemas responden a preguntas predefinidas, Vambe entiende intención, mantiene contexto conversacional y puede cerrar una venta, coordinar un pago o escalar a un humano cuando la situación lo requiere.
Fundada en 2023 por Nicolás Camhi y un equipo de fundadores menores de 30 años en Santiago de Chile, la empresa creció a ritmo de 17% mensual desde su lanzamiento. Hoy opera principalmente en Chile y México, con expansión planeada a Brasil en 2026 —el mercado de mayor adopción de WhatsApp en América Latina.
¿Qué cambia de verdad?
El comercio conversacional no es nuevo. Empresas de todos los tamaños en LATAM llevan años intentando automatizar WhatsApp con soluciones que van desde respuestas automáticas básicas hasta bots más elaborados. El problema siempre fue el mismo: las soluciones buenas eran caras y complejas de implementar; las baratas eran torpes y generaban fricción.
Lo que Vambe hizo distinto es reducir la fricción de implementación a un costo accesible para el segmento medio del mercado —empresas que no son grandes corporaciones, pero tampoco startups de dos personas. El modelo SaaS permite una implementación rápida sin necesidad de equipo técnico dedicado.
El resultado en conversión importa porque no es marketing: cuando una empresa reporta que sus tasas de cierre subieron un 70%, eso es dinero que antes se perdía en demoras, canales fragmentados y falta de seguimiento. La IA no reemplaza al vendedor —lo libera para las conversaciones que realmente necesitan un humano.
Esto es parte de una tendencia más amplia en el ecosistema LATAM. Startups argentinas como Laburen y Talentum están demostrando que los agentes de IA en ventas y reclutamiento son viables con costos de implementación accesibles para el mercado regional —no solo para las empresas con presupuesto de Silicon Valley.
El fundraising y lo que señala
La Serie A de US$14 millones en diciembre de 2025 es relevante por quiénes participaron: Monashees, uno de los fondos de venture más activos en LATAM, y Cathay Latam. El ticket es significativo para una empresa de dos años de vida en Chile. Y la participación de Simón Borrero, fundador de Rappi, agrega credibilidad al ángulo de escala regional.
Camhi fue explícito con su visión: prefiere construir una empresa rentable y sólida que supere los US$10 millones de ARR antes que perseguir el status de unicornio. Eso, en un ecosistema donde el fundraising a menudo se convierte en el objetivo, es una postura inusual —y probablemente más sostenible.
El capital se usará para tres cosas: profundizar el producto (pagos integrados en conversación, llamadas de voz, recomendaciones cruzadas), fortalecer los equipos comerciales en Chile y México, y preparar la entrada a Brasil.
Por qué importa
El mercado de comercio conversacional en LATAM todavía está muy fragmentado. La mayoría de las empresas medianas en Chile, México o Colombia siguen dependiendo de equipos de WhatsApp manual o soluciones genéricas que no aprenden ni se adaptan. Hay espacio enorme.
Lo que hace que Vambe sea interesante no es solo el producto —es que el modelo funciona en el contexto real del mercado latinoamericano: alta adopción de WhatsApp, equipos de ventas pequeños con carga operativa alta, y marcas que necesitan escalar sin necesariamente contratar. La IA aquí no es hype —es infraestructura de go-to-market.
Vambe ya tiene presencia concreta más allá del SaaS puro: sus asistentes de IA llegaron al Mexico City Open 2026, el torneo de tenis ATP 500, donde automatizaron la atención a fans y compradores de entradas. Ese tipo de implementación de alto perfil es exactamente lo que valida el producto ante clientes de mayor escala.
El riesgo real de Vambe —como el de cualquier plataforma conversacional de IA— es la comoditización. Los modelos de lenguaje mejoran rápido y los competidores con más capital pueden replicar funcionalidades. La diferencia sostenible está en la base de datos conversacionales propia, en el entendimiento del contexto LATAM, y en la velocidad de implementación. Por ahora, tienen ventaja. Otras startups LATAM como Darwin AI también compiten en el espacio de automatización conversacional para ventas, lo que sugiere que el mercado regional está madurando —y que la competencia va a intensificarse.
El comercio conversacional no va a reemplazar a los vendedores en LATAM. Va a cambiar lo que hacen. Y Vambe está apostando a ser la infraestructura de ese cambio.

