Humanoides 2026: Agility, Boston Dynamics y ASTM debaten seguridad

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Agility Robotics, Boston Dynamics y ASTM International se sentaron en el Robotics Summit 2026 para hablar de algo que la industria del robot humanoide rara vez discute en público: los estándares de seguridad que todavía no existen. Con humanoides saliendo de los laboratorios para entrar en fábricas reales junto a trabajadores humanos, la pregunta de “¿qué pasa si aplasta a alguien?” ya no es teórica.

El panel, titulado “The State of Humanoids”, reunió a Pras Velagapudi (CTO de Agility Robotics), Alberto Rodriguez (director de comportamiento del robot Atlas de Boston Dynamics) y Aaron Prather (director de programas de robótica y sistemas autónomos en ASTM International). Tres voces clave para entender dónde está parada la industria del humanoide en 2026.

¿Por qué los humanoides necesitan estándares propios ahora?

Los robots industriales tradicionales llevan décadas con normas de seguridad bien establecidas. Un brazo robótico en una fábrica de automóviles opera detrás de una jaula, en un entorno controlado, con movimientos predecibles. Los humanoides cambian las reglas por completo.

Un robot como el Digit de Agility o el Atlas de Boston Dynamics está diseñado para trabajar fuera de las jaulas, codo a codo con humanos. Se mueve en dos patas, carga cajas, navega pasillos y toma decisiones en tiempo real. Cuando algo sale mal con un robot de este tipo, no hay una barrera física que proteja al trabajador de al lado.

La norma ISO 25785-1, actualmente en desarrollo, busca establecer requisitos de seguridad específicos para robots con balance dinámico: máquinas que necesitan control activo continuo para mantenerse en pie. Es territorio completamente nuevo comparado con los robots articulados fijos que la industria conoce bien.

  • Robots dinámicos: a diferencia de los brazos industriales estáticos, los humanoides requieren normas que contemplen caídas, colisiones en movimiento y comportamiento ante fallos de software.
  • Ambientes no estructurados: los estándares actuales asumen entornos controlados. Un almacén con humanos, paletas sueltas y suelos mojados no lo es.
  • Responsabilidad legal: sin estándares claros, cuando ocurra el primer accidente grave con un humanoide en una fábrica, nadie sabrá quién es responsable.

Agility y Boston Dynamics: dos filosofías, mismo problema

Ambas empresas llevan tiempo trabajando en paralelo en el problema de la seguridad, pero desde ángulos distintos. Agility completó su rebrand en 2026, eliminando “Robotics” de su nombre para subrayar que el foco ya no es el hardware sino la plataforma de software y servicios —Arc— que controla los robots en producción. Para Agility, la seguridad pasa por la inteligencia del sistema, no solo por la mecánica.

Boston Dynamics, por su parte, viene del Atlas, un robot construido originalmente como demostración de ingeniería mecánica extrema. La versión productiva presentada en CES 2026 añade IA de Google DeepMind para tareas industriales en instalaciones de Hyundai. La seguridad aquí tiene que coexistir con capacidades físicas que literalmente hacen backflips.

La presencia de ASTM International en el panel no es accidental. ASTM es el organismo que escribe los estándares técnicos que después adoptan las aseguradoras, los auditores de seguridad laboral y los gobiernos. Sin ASTM, las normas del sector no tienen el peso necesario para convertirse en regulación. Simbe fue la primera empresa de robótica retail en certificar con UL 3300, un precedente que muestra cómo las certificaciones de seguridad pueden convertirse en ventaja competitiva.

El mercado: entre $30.000 y $1 millón por robot

El rango de precios de los humanoides en 2026 es absurdamente amplio: desde $30.000 para robots de servicio o investigación hasta más de un millón para unidades industriales de alta gama. Esa dispersión refleja que el mercado todavía está definiendo qué es un humanoide “productivo” versus uno “de laboratorio”.

Amazon ya usa los Digit de Agility en algunos centros de distribución. GXO y Schaeffler también tienen pilotos en marcha. Pero la escala de estos despliegues es aún limitada, en parte porque los compradores corporativos exigen garantías de seguridad que el sector todavía no puede ofrecer con certificaciones formales.

La discusión de Agility, Boston Dynamics y ASTM en el Robotics Summit apunta directamente a desbloquear ese cuello de botella: si existe un marco de seguridad certificable, las grandes empresas pueden comprar humanoides con la misma confianza con que compran cualquier otro equipo industrial.

Por qué importa

Los robots humanoides están dejando de ser un experimento de laboratorio. El problema ahora no es si el hardware funciona, sino si el ecosistema legal, normativo y de seguridad está listo para recibirlos en el mundo real. Proyectos como la mano robótica completa de ETH Zurich demuestran que el hardware avanza rápido. Los estándares son los que van detrás.

La irrupción de ASTM en la conversación humanoidea es una señal de madurez: la industria está dejando de preguntarse “¿puede funcionar?” y empezando a preguntarse “¿puede funcionar de forma que alguien se lo asegure?”. Esa transición de laboratorio a seguro-para-el-trabajo es la que determina si los robots humanoides son una curiosidad de 2026 o la infraestructura laboral de 2030.


Fuentes

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