Meta enterró oficialmente su metaverso esta semana. Horizon Worlds, la plataforma de realidad virtual en la que la compañía cambió incluso su nombre para apostar, desaparecerá del Quest Store el 31 de marzo de 2026 y se cerrará completamente en VR el 15 de junio. Lo que quede vivirá, apenas, como una app móvil sin VR. Un metaverso que solo funciona en el celular no es el metaverso que Zuckerberg prometió.
El cierre llegó después de que Meta recortara en febrero el 10% del personal de Reality Labs, la división que desde 2021 acumuló pérdidas superiores a los US$77.000 millones. Paralelamente, la compañía sigue volcada hacia la IA, sus gafas Ray-Ban inteligentes y los modelos Llama. El mismo movimiento que hundió a Horizon Worlds es el que financia la nueva apuesta.
¿Qué falló?
La respuesta corta: Meta construyó una solución para un problema que casi nadie tenía. “Meta estaba intentando resolver un problema de consumidor que no existe”, dijo Mike Proulx, director de investigación de Forrester, en declaraciones a WIRED. “No puedes construir una plataforma social masiva que dependa de hardware que la mayoría de personas no tiene ni quiere usar por más de ratos cortos.”
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→ Inscríbete hoy 🚀Horizon Worlds sufrió desde el lanzamiento: avatares sin piernas que se volvieron meme, una base de usuarios dominada por niños, y una popularidad que siempre estuvo muy por detrás de VRChat, la plataforma de realidad virtual que los usuarios eligieron por sí solos. Ni los conciertos virtuales de Imagine Dragons y Coldplay lo salvaron.
El analista Anshel Sag lo resumió bien: “Esto era inevitable. Realísticamente, llevaba muerto un buen tiempo.”
Por qué importa
Este cierre es más que el fracaso de una plataforma. Es la señal más clara de que el ciclo de hype del metaverso VR terminó. Meta apostó su identidad corporativa literal —cambió el nombre de Facebook a Meta en octubre de 2021— a una visión que, cuatro años y 77.000 millones de dólares después, no encontró audiencia.
El dato más revelador no es el dinero perdido sino la razón de fondo: los anunciantes nunca llegaron porque el público tampoco llegó. “Los anunciantes siguen a su audiencia target. Y esa audiencia nunca estuvo dentro de Horizon Worlds”, señaló Proulx.
La IA ganó donde el metaverso perdió porque no te pide que cambies cómo vives: se integra en lo que ya hacías. ChatGPT mejoró algo que la gente ya hacía (buscar, escribir, preguntar). Horizon Worlds pedía aprender a habitar otro mundo. Esa diferencia lo dice todo.
Para LATAM, el cierre también es un dato práctico: las empresas que apostaron a construir presencia en metaversos corporativos deberían revisitar esas decisiones. El foco de Meta —y del presupuesto del que dependen muchas estrategias digitales— está en otro lado.
El metaverso no murió. Vive en experiencias más acotadas (gaming, conciertos puntuales, formación industrial), pero la visión de una internet paralela inmersiva y social fracasó esta semana de manera oficial. Y la ironía completa es que la empresa que apostó su nombre a ese futuro es la misma que lo enterró.

